Tercer Planeta - Vértice de Sinaloa


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El tercer Planeta



De Música y de Músicos



*La música y un periodismo primitivo
*Cada cosa engendra su semejante
*Campo fértil para la corrupción
*La música y los músicos en crisis
Por: Sebastián Adán VILLALBA
La música es algo intrínseco en ser humano, desde que éste espontáneamente tuvo la necesidad de expresar sus emociones y sus estados de ánimo, sus triunfos y sus fracasos; una buena caza o una recolección exitosa, seguramente fueron sucesos que lo pusieron saltar y gritar de contento, surgiendo el origen de la danza y la música; un tronco hueco quemado por algún rayo, golpeado con alguna piedra o con el palo que le servía como arma defensiva y ataque, la palmas de sus manos y sus pies al golpear el suelo, seguramente fueron sus primeros instrumentos musicales.

Instrumentos Musicales, Danza del Venado
LA MÚSICA Y UN
PERIODISMO PRIMTIVO
La música ha ido a la par con la evolución de las sociedades y ha respondido, por lo regular, a las necesidades estéticas individuales y colectivas de la humanidad, además de cumplir con la función social de informar a una sociedad necesitada de saber y conocer sobre otros grupos, lugares, costumbres y sucesos lejanos; surgió una especie de músicos ambulantes, que a cambio de unas monedas entretenían al público de los pueblos que recorrían, llevando las noticias cantadas o recitadas, acompañadas por laudes y otros instrumentos de la época.

Los Juglares
En la Edad Media, estos músicos ambulantes llamados “los juglares”, una especie de músicos periodistas; manejaban una poesía épica o lírica, de tipo popular, que cantaban o recitaban para recreo de reyes, nobles y todo público; mientras que a la par, se desarrollaba una música vocal sacra o religiosa, compuesta y catada por monjes, cuyo origen ancestral fueron los sonidos vocales acompañados por el percutir de los tambores y danzas, en las ceremonias mágico religiosas de las tribus primitivas.
LOS CLÁSICOS: BELLEZA,
SOFISTIFICACIÓN Y PERFECCION
La máxima expresión de la música, en cuanto a belleza, sofisticación y perfección; podría ubicarse en los clásicos europeos; pero todas las sociedades y culturas del mundo desarrollaron su propia música, conforme a su cultura, tradiciones, organización económica, nivel tecnológico, creencias religiosas, etc.; en todas, el individuo podía gozar estéticamente de ella; esto suele suceder cuando la música representa lo auténtico y lo trascendental humano, libre de la influencia y exaltación de los egos, lo superfluo y  lo material; esto último ha sido confundido con la felicidad y explotado por la mercadotecnia.

Los Clásicos
En 1939, el ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels, oscuro personaje  a quien se atribuye en gran medida el éxito militar de Alemania, sobre el resto de Europa; a través de la propaganda difundida con altavoces y volantes por tierra o desde aviones que sobrevolaban  pueblos y ciudades, llamando a la rendición, dando detalle de las atrocidades que les aplicarían  de no hacerlo; de manera rápida y eficaz, los ejércitos alemanes dominaron el área pues, regularmente cuando arribaban, las tropas locales ya habían huido, abandonando los campos de batalla, todo gracias a la propaganda desplegada por el nazismo.

 
El padre de las Fake News
Por medio de la psicología social, aplicada como estrategia bélica, Alemania logró grandes ventajas sobre sus enemigos; profundizaron en la experimentación de lo físico y lo metafísico; estudiaron los efectos de vibraciones y frecuencias del sonido sobre la psique y el comportamiento humano; Joseph Goebbels, creo un decreto que instaba a los fabricantes de instrumentos musicales afinar la nota musical LA (A) en la frecuencia 440 Hertzios, mucho más agresiva neurológicamente, que la frecuencia 432, tradicionalmente usada, que es un bálsamo para el sistema nervioso central y por ende para tranquilizar sentimientos y emociones, favoreciendo la elevación del espíritu.
CADA COSA
ENGENDRA SU SEMEJANTE 
Terminada la guerra, los ganadores se repartieron el botín, quedándose los estadounidenses con muchos de los científicos y el resultado de los experimentos  realizados por el nazismo; entre éstas, los descubrimientos de la psicología social aplicada a la propaganda, posteriormente fue desarrollada en Estados Unidos, enfocándola hacia las campañas políticas, la mercadotecnia y como arma estratégica durante la Guerra Fría; los egos, las emociones y sentimientos, fueron los blancos más duramente impactados por la mercadotecnia y la publicidad, exaltando desde los medios el individualismo, el consumismo desenfrenado, en busca de un status inalcanzable.

En este contexto, la música fue considerada sólo como una mercancía; al cambiar de la frecuencia 432 Hz, que inducia estados de ánimo positivos, de paz y unificación consigo mismo y el entorno; a la frecuencia 440 Hz, que anexa un ingrediente subliminal agresivo, que excita los sentidos, favoreciendo conductas de exaltación y desenfreno; así se suplantó en la música, al auténtico goce estético natural, por otro artificial y torcido, alcanzado a través de las drogas consumidas antes, durante y después de la psicodelia; por ejemplo, los “Hippies” y otras corrientes juveniles que confundieron la libertad con el libertinaje, criticados y explotados por las élites del poder político, religioso y económico.
CAMPO FERTIL
PARA LA CORRUPCIÓN
Todo esto promovido por industrias y empresas multimillonarias, que obtenían enormes ganancias, tales como las compañías disqueras, radiofónicas, televisivas incluso, cinematográficas; la industria de la moda, el desarrollo y la fabricación masiva de aparatos receptores y reproductores de música, así como equipos de sonido e instrumentos musicales, aunado al surgimiento efímero y fugaz de artistas y bandas de dudosa calidad musical, que eran rápidamente sustituidas por otras estrellas artificiales de igual o peor calidad, donde lo único que importaba era la ganancia.

La música de calidad fue opacada al reducirse o desaparecer sus espacios, ocupados ahora por la pseudomúsica, apoyada agresivamente por la publicidad en los medios masivos de comunicación; a la vuelta de una o dos generaciones, los jóvenes sólo reconocen y aceptan enajenantes letras y ritmos repetitivos, carentes de la riqueza estética e intelectual de la música de antaño, muy lejos del esplendor y belleza de los clásicos y géneros musicales posteriores, que cuidaban celosamente la composición musical, el mensaje de las letras, cantadas cuidando la dicción, el fraseo, etc.

Hippies: Sobrevivientes del desenfreno
MÚSICA Y MÚSICOS
EN CRISIS POR DIVERSAS CAUSAS
Los buenos músicos, al igual que la buena música, fueron perdiendo su status y sus espacios, para sobrevivir debieron adaptarse a los requerimientos de un público musicalmente ignorante y mediocre, que pagaba bien por escuchar corridos que exaltan las andanzas y egos de personajes al margen de la ley, o música bailable cuyas letras sobrepasan los límites, cayendo a veces en lo vulgar y ofensivo, atentando contra el buen gusto y a la sensibilidad musical, que a pesar de todo, aún está latente en la humanidad.
Grupos y bandas musicales, han descuidado la preparación y la armonización, “ante un cliente” que paga sólo porque quiere ruido para llamar la atención; existen bandas formadas en el momento, sin ensayo previo de lo que van a tocar, autodenominadas “terribles”, cuyas interpretaciones suelen ser así; esto también ha traído una competencia desleal que ha hecho casi incosteable el negocio de la música; ahora con el Covid-19, la restricción de fiestas y convivios, las bandas han tenido que salir a los semáforos de los bulevares, a tocar y pedir la ayuda de los automovilistas para sobrevivir la contingencia.

Banda Sinaloense a principios de 1900
 
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