Last R - Vértice de Sinaloa


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¿Y todo arreglado?

Foro de Educación:
Competencia de Simulaciones




*Tres minutos ¿Suficientes?
*Ponentes seleccionados
*Que todo “está muy bien”
*La realidad, escondida
Por: Alejandro LUNA
“Esto es pura faramalla. Apenas se está hablando aquí, y la reforma (de la reforma) ya está”, espetó con enfado un supervisor escolar mientras abandonaba el recinto del foro de educación, promovido por el equipo de transición de López Obrador. Luego leería las crónicas en la prensa describiendo un evento “muy bien”, organizado y sin exabruptos. Y hay que decirlo, si, fue un evento tan bien organizado que despertaba sospecha.

El escenario era el polideportivo de la UAS, con capacidad para 2 mil 902 asistentes en las gradas. Y aunque se pusieron mesas para los ponentes en la cancha, se anuló la cabecera sur para poner el presídium, por lo que habría sólo un poco menos de la capacidad total del recinto. Por un pasillo entraban los asistentes y por otro los ponentes. A la entrada se le entregaba un gafete distintivo.

El evento inició puntual. Un discurso del rector de la UAS, otro del representante de Esteban Moctezuma, otro del secretario de educación, Juan Alfonso Mejía y uno más del representante de Juan Díaz de la Torre. Luego la mecánica. Máximo tres minutos por ponencia. Si alguien se pasaba más de 5 segundos le quitaban el sonido.
***
El desfile de ponentes al micrófono. El dirigente de la sección 27 del SNTE, el dirigente de la sección 53 del SNTE, el presidente estatal del consejo de participación social en educación, el director general de escuelas preparatorias de la UAS y así sucesivamente se presumieron logros institucionales y se repitieron viejos discursos sindicales de inclusión y democracia y de legitimación de la reforma educativa. Excelente. El evento estuvo muy bien. Se cumplió al cien por ciento la expectativa institucional.

Sólo se olvidaron dos cosas: el diálogo y los maestros. Sí. Esos fueron los dos grandes ausentes en el evento. Fue un foro sin diálogo y sin maestros.

Los asistentes que llenaron el graderío fueron enviados concretamente para ir a aplaudir. Se les dio el día. Una tercera parte era de la sección 27, otra de la sección 53 y otra de la UAS, quien aporto además el equipo de seguridad.

Los que llenaron las mesas de la cancha eran, al frente, destacados cuadros y los ex dirigentes de la sección 27 así como miembros del comité seccional; el comité seccional de la sección 53; y funcionarios de la administración de la UAS. Más atrás, directores de instituciones de la UAS y algunos de sus colaboradores; funcionarios de las instituciones educativas oficiales y supervisores y jefes de sector acompañados de sus colaboradores. El resto, el equipo staff comandado por el Willy Ibarra, elementos de seguridad, reporteros y camarógrafos. No había más.

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La mayoría de los discursos monótonos, generalistas, vacíos y angustiados por el reloj. Pero no importa, al fin que casi nadie ponía atención. Solo se interrumpían con aplausos en automático cuando se mencionaba al SNTE o a sus dirigentes y al terminar de cada intervención. El aplauso más fuerte, para el representante de Juan Díaz.

Los auxiliares de supervisiones que leyeron sus resúmenes de ponencias se presentaron como sindicalistas, ratificando que llevaban encomienda y posición sindical. Sólo una voz infiltrada en todo el evento desentonó. “No queremos clubes”, pero rápidamente la relatoría corrigió suprimiendo la demanda.

No podía ser de otra manera porque el foro prohibió el diálogo. Fue en realidad un “monólogo colectivo”, lo que Piaget señala como propio de los niños entre los 3 y los 4 años, en el que éstos hablan por el placer de hablar sin importar el sentir o el pensar de los otros. Al terminar de hablar uno habla el otro sin tomar en cuenta lo que dijo su interlocutor. “Diálogo de sordos”, se le llama en términos coloquiales.

Entonces, el foro fue un éxito porque no hubo enfrentamientos entre maestros como en otros estados. No hubo reclamos ni discusiones. Todo está bien en educación.


Y a ver cómo…
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El mensaje: los líderes sindicales son muy queridos por los maestros, ya no hay docentes sin pagos, ya se acabó el estrés por la evaluación, ya no hay síndrome de Burnout, ya no hay problemas con el nuevo modelo, ya los clubes están al cien, los maestros ya están preparados para la educación socioemocional; ya se está formando “niños felices”, ya no hay problemas con escuelas de tiempo completo. Los maestros ya viven tranquilos sin que los quiera “levantar un alumno reprobado”; ya no hay luto por maestros asesinados; ya les queda tiempo para cubrir la doble plaza y hacer sus diplomados obligatorios y llenar las 18 hojas de reactivos de la evaluación por alumno y los registros de calificación de sus áreas, la de inglés, las de artística, las de educación física. Ya no hay problema con la asignación de plazas, ya no hay comisionados… En Sinaloa todo bien. En Sinaloa los maestros son “institucionales”.

El SNTE hizo gala de su poder de control de los maestros. Mostró el músculo. La UAS cumplió su compromiso asegurando que no hubiera desorden.

Si como dijo el supervisor al salir del recinto, el evento era una “faramalla”, porque la reforma ya estaba, habría que agregar que la faramalla era de ida y vuelta. Se cumplió con el requisito de darle un foro de Sinaloa (pospuesto en dos ocasiones). La UAS puso el espacio, la logística y la mistad de las ponencias. El SNTE acarreó la gente. Solo faltaron los maestros.

Una competencia de simulaciones porque los maestros, no los acarreados o los que recibieron la orden sindical para hacer ponencias, sino los maestros que sostienen la educación en Sinaloa, esos estaban en las aulas, dando clases. Viviendo la realidad que se escondió en el foro…
 
 
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