7 - Vértice de Sinaloa


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El saliente Enrique Villa, el gobernador Quirino
y el nuevo titular de la SEPyC, Juan Alfonso Mejía (de izq. a der.)


¿A qué viene Juan Alfonso?

Un Contrasentido, Mejía en la SEPYC

*Viene a aplicar una reforma que será derogada
*Hostigar a maestros sólo hará resurgir liderazgos corruptos
Por: Alejandro LUNA
Nombrar a Juan Alfonso Mejía en la SEPYC en Sinaloa es un contrasentido si se toma en cuenta que Mexicanos Primero fue uno de los principales impulsores de la reforma educativa. ¿Qué sentido tiene ponerlo como secretario de educación para aplicar una ley que está a punto de derogarse?
Enrique Villa Rivera, ingeniero de profesión, llegó a la SEPYC como secretario de lujo. Además de su prestigio internacional, llegó con un “supersubsecretario” muy bien afilado para aplicar la reforma educativa, pues venía de ser secretario particular de la subsecretaría de educación básica de la SEP, responsable de la aplicación de la reforma en el tiempo de Emilio Chuayfett.

Sin embargo, Villa no logró poner el orden necesario para garantizar la calidad de la educación, y no por falta de preparación profesional, sino de habilidad política para lidiar con el monstruo que terminó tragándoselo. En su intento por ser institucional no construyó las alianzas y las estrategias necesarias para tomar el control de la SEPYC.

Cuando llegó se encontró con graves vicios, irregularidades, opacidad, simulación y desvío de recursos. Pagos a personal de confianza heredado de administraciones anteriores sin funciones específicas o en funciones fuera del área educativa; manipulación en la adjudicación de plazas y promociones y gran cantidad de comisiones con goce de sueldo (no reconocidas) a personal de base en tareas administrativas o ajenas a la educación, pagos dobles y personal adscrito a áreas no supervisadas para permitirles desempeñar tareas políticas o personales, así como irregularidades en el manejo financiero.

ATRAPADOS POR LOS INTERESES
No obstante, cualquier intento de poner orden implicaba afectar intereses añejos y anclados en grupos de poder sindical, político, económico y gubernamental que amenazaba con trastocar el funcionamiento del sector educativo, por lo que recibió la instrucción que “no sacudir el avispero”, máxime que venía un proceso electoral incierto y había que mantener esos compromisos para asegurar apoyo electoral. Luis Esteban Solano (jefe de asesores de Villa) sería el artífice para la integración político electoral.
Villa se vio atrapado, entonces, entre su responsabilidad de poner orden y la indicación de no tocar intereses. Sus esfuerzos por la transparencia, la legalidad y el uso adecuado de los recursos eran minados por intereses que buscaban y encontraban respaldo en el propio gobernador, lo que, a la larga, lo llevó a Renunciar.

Meses antes de su salida, una investigación de la ASE reveló todo lo que Villa había informado al gobierno en el principio de su gestión, pero al hacerse público, provocó el movimiento justificado de funcionarios (incluso los cercanos a Villa) lo que lo dejó sin ningún margen de maniobra.

LOS PROBLEMAS QUE PERMANECEN
Homobono Rosas se hizo cargo de la SEPYC en un intento por poner orden en el manejo de los recursos, sin embargo, gran parte de la raíz del problema provenía de la toma de decisiones en la asignación de plazas y movimientos de personal que termina desempeñándose en funciones distintas a las de su nombramiento, o ajenas al sector educativo.

Ahora viene Juan Alfonso Mejía con mucho entusiasmo, pero con una situación mucho más adversa. Llega a la mitad del periodo, cuando la administración estatal empieza naturalmente el declive, pero esta vez agravado por la pérdida del control del congreso del estado y un presidente de la república que no es del PRI, y para colmo, Juan Alfonso no sólo debe poner en orden la SEPYC, para asegurar una mejor educación para los sinaloenses, sino que en pocos días ya no tendrá el respaldo jurídico de la reforma educativa y, simultáneamente, se observa un resurgimiento local de los poderes que intentaba combatir la reforma (sindical como burocrático) ¿A qué viene entonces?
Mexicanos Primero mostró su interés por la mejora de la educación, antes de la reforma, por lo que con ella o sin ella ha demostrado que hay mucho que se puede hacer, pero Juan Alfonso tendrá que caminar en Sinaloa por el filo de la navaja y evitar los errores de Enrique Peña Nieto y Aurelio Nuño (que no supo leer) en educación.

Primero. Si bien, recuperar la rectoría del Estado en educación es correcto, el gobierno de Peña nieto confundió recuperar el mando (que los gobiernos habían ido cediendo voluntaria y paulatinamente al SNTE por intereses coyunturales, político electorales), con afectar los derechos laborales y el ejercicio de la dinámica de la profesión docente, con una visión pragmática y eficientista.

Es decir, de lograr la simpatía de los maestros por quitarles de encima una dirigente autocrática, corrupta y desprestigiada, Peña Nieto pasó a ganarse el odio y el rechazo de los profesores al permitir y promover la aplicación de una reglamentación punitiva y estresante, empoderando a una clase burocrática, soberbia y sin escrúpulos.

HAY QUE DISTINGUIR ENTRE
EL APARATO DEL SNTE Y LOS MAESTROS
Segundo. Si bien no es lo mismo el SNTE que los maestros (era correcto combatir prácticas viciosas promovidas y alentadas por el SNTE), al pasar de la aprehensión de Elba Esther Gordillo, odiada y temida por los maestros (acción del gobierno que al principio fue aplaudida) al hostigamiento, la humillación y la amenaza al magisterio, se creó un ambiente de animadversión contra el gobierno de Peña Nieto (que se demostró en las urnas), provocando un reencuentro de una buena parte de los maestros con Elba Esther, ya que Juan Díaz se había mostrado sumiso al gobierno agresor.

Es decir, el error táctico de no saber distinguir entre los grupos de poder sindical y el magisterio en general, terminó por destruir la reforma educativa. Y de haber convertido a Elba Esther Gordillo en villana, que tenía sojuzgados a los maestros, a ser la víctima de un gobierno abusivo y autoritario. Lo más grave, ahora hasta podría ser la nueva heroína de los maestros.

Juan Alfonso, entonces, con toda la pasión por búsqueda de la transparencia, la evaluación, el orden y la calidad de la educación, que le caracteriza, debe entender que los maestros son sus mejores aliados en estos propósitos y que ofrecer una buena atención y apoyo a los profesores es la clave para responder a las exigencias educativas de los padres de familia y las necesidades educativas de los alumnos.


Elba Esther Gordillo, podría ser la heroína

SI ARMONIZA CON DOCENTES PODRÍA
ASPIRAR AL RELEVO DE QUIRINO
Si bien, el interés de los niños y las niñas debe estar por encima de cualquier interés, son los maestros los principales aliados de la autoridad educativa para enfrentar y resolver los problemas de los niños en las escuelas. No se puede ignorar y pasar por encima de los maestros para resolver los problemas en las escuelas, ya que si no son aliados terminarán siendo obstáculos.

Debe tener claro además el nuevo secretario, que no son lo mismo los grupos de poder sindical y político que controlan el aparato administrativo y operativo de la SEPYC, que los profesores que trabajan día a día en las aulas. No hay que olvidar que aún con el control de las estructuras de poder sindical, estatal y federalizado (y sus expresiones políticas: Encima y Nueva Alianza) trabajando para Meade en el proceso electoral de este año, el magisterio terminó votando masivamente por AMLO.

Si Juan Alfonso logra empatizar con los maestros, no necesariamente con sus líderes sindicales y caminar por el filo de la navaja entre el logro educativo (que proyecte a Sinaloa y lo proyecte socialmente) y los intereses creados en el sector, sin ser devorado por el vértigo de la burocracia, podría entrar al juego por la sucesión de Quirino.

¿SE DEDICARÁ A LEER Y NO A “LER”?
Las señales enviadas hasta ahora parecen que no distingue una cosa de otra. Cuando habla sólo de los niños como su prioridad (lo cual está bien) debe ir más allá y plantear cómo y con quién pretende lograrlo, pues parece estar metiendo a todos los demás actores del sector educativo en un mismo costal y eso es un grave error.

Si cree que todos están mal ¿con quién va a trabajar? Para avanzar en sus propósitos necesita aliados, de lo contrario, terminará como el quijote (de la mancha, no es alusión a Villa) peleando sólo contra molinos de viento. Y para encontrar aliados para sus propósitos necesita conocer el sector educativo y entender que ya no está en “mexicanos primero”, sino que ahora es la autoridad educativa.

Si no deja atrás el discurso genérico contra el sector educativo y empieza a construir una estrategia particular con lo mejor de los actores del campo educativo, podría terminar fortaleciendo lo que más ha criticado del sector y haciendo resurgir de las cenizas a los promotores de los vicios que pretende combatir.

Si al igual que Nuño, Juan Alfonso solo se dedica a “ler” y no a “leer” las expresiones del magisterio y pretende imponerle medidas y visiones primermundistas en vez de dialogar con los maestros para socializar y construir una visión conjunta, terminará siendo odiado (igual que Nuño) y hará resurgir a viejos liderazgos del corporativismo y la corrupción, que hoy tienen un pie en el panteón a causa de la votación morenista.

No en vano Daniel Amador espera la voz de los maestros: “Oh ¿y ahora quien podrá defendernos de Juan Alfonso? Para salir de la tumba aventando puños de tierra y “chipote chillón en mano” hacer alianza con Elba Esther.

¿A qué viene Juan Alfonso?


Se dice leer, no “ler”, le corrige la niña al entonces secretario Nuño.


 
 
 
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