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Una festividad cristiana


Los Tres Reyes Magos en la Historia


Redacción de “Vértice de Sinaloa”
Se le atribuye a los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltazar, una antigüedad de más de dos mil años, pues se les vincula al nacimiento de Jesús de Nazareth a quien, para rendirle homenaje, le entregaron oro incienso y mirra.
No se dispone de alguna representación antigua de su imagen y hay quienes, entre los mismos teólogos, tienen duda sobre si su nombre, el actual, es correcto.
Se conoce un escrito del monje benedictino Beda (siglo XIV) quien describió a los Reyes Magos en un manuscrito: 'Melchor, anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color; Gaspar, más joven y rubio; y Baltasar, un señor negro'. Con esa descripción quedaron representados los continentes entonces conocidos: Europa, Asia y África. América quedaría fuera pues no había sido descubierta.

También hay discrepancias en cuanto al número de reyes magos y algunas fuentes dicen que eran dos, otras que cuatro y en los territorios de la antigua Armenia aún se dice que eran doce. Como sea, el número aceptado es de tres y así se ha quedado.
Ninguna fuente nos dice que pasó con los tres reyes magos luego de su visita a Jesús en su natalicio y la señal que siguieron, la estrella de Belem, según los astrónomos pudo ser un cometa o un meteoro.
Por otra parte, la denominación de “mago” era para los sacerdotes eruditos y es de San Mateo la única referencia bíblica que existe, aunque los nombres de Melchor, Gaspar y Baltazar aparecieron por primera vez en el siglo VI, en un mosaico de San Apollinaire Nuovo, en Rávena, donde aparecen ya con sus atavíos tradicionales.
En aquellos tiempos, Baltazar no era negro, sino hasta el siglo XVI, dado que se le dio la representación de África.

Los Reyes Magos, según las escrituras
“He aquí que unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén diciendo: ¿Dónde está el recién nacido rey de los judíos?... Y he aquí que la estrella que habían visto en Oriente, iba delante de ellos, hasta posarse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella tuvieron un gozo indecible. Entraron en la casa y encontraron al niño con María su madre, e inclinándose le adoraron. Y abriendo sus tesoros, le ofrecieron oro, incienso y mirra.” (Mateo 2, 1-12).
Como sea, los niños no toman en consideración ninguna otra cosa que no sea la celebración, así tenga menos peso que la Navidad en nuestro medio.
 
 
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