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El 18 de octubre de 2019, “el día más triste de Culiacán”


Después de la Refriega, el Luto;
los Sinaloenses Lloran sus Muertos


*Nunca se conocerá el número total de víctimas
*Con destino desconocido, las bajas de los sicarios
*Geovanny no se sobrepuso a su historia de vida
*De la prisión, al servicio del Cártel de Sinaloa
*Es hora de reflexionar como sociedad
 

Por: Rosa María RÍOS ACOSTA
Culiacán, Sinaloa, 02 de noviembre de 2019. En la sala de velación número 3 de la funeraria, el frío cala hasta los huesos. Unas cuantas personas ocupan las sillas y de vez en cuando se acercan al féretro gris donde yace el cuerpo de Giovanny. Más serio que nunca, pálido, pero con una expresión de paz que nunca se le vio en vida.
Al igual que con Giovanny, el duelo se extiende a otras salas de velación y a otras funerarias. La cifra total de muertos fue siempre tratada con gran sigilo por las autoridades. Tal vez no se conozca nunca.
Tampoco ayuda al conteo, el hecho de que tras la balacera los elementos del Cártel de Sinaloa, recogieron los cuerpos de sus bajas y no se sabe a dónde fueron llevados, según la Fiscalía de Justicia del Estado quien ha cerrado la cifra en un total de 13 muertos aunque la vox pópuli afirma que fueron muchos más.
Al miedo y la inseguridad generada por los acontecimientos del día anterior, cuando sicarios del Cártel de Sinaloa, tomaron las calles sembrando el terror y abriendo fuego en contra del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional en demanda de la liberación de Ovidio Guzmán, el hijo de El Chapo Guzmán, lo cual finalmente se logró, se agrega el sentimiento de pérdida, de luto, de duelo, de incertidumbre.

EL DÍA MÁS TRISTE EN CULIACÁN
“Hay muchos velorios, este día hay muchos muertos”, “es un día muy triste, el día más triste que hemos vivido”, coinciden Aurora Monárrez y Josefina García en la Funeraria San Martín a donde acudieron a acompañar a familiares de uno de los participantes en la balacera del 17 de octubre.
Y es que el 18 de octubre en Sinaloa, fue un día de luto, de duelo para los sinaloenses y para el pueblo de México.
Un día en que las madres, padres, hermanos, hijos, esposas y amigos, lloraron a sus víctimas independientemente del bando en que se encontraran y de las condiciones en que perdieron la vida.
Giovanny, conocido entre sus amigos como “El Chilango”, es uno de los jóvenes sicarios que participaron en la refriega contra el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional el pasado 17 de octubre en esta ciudad, afirma la Fiscalía de Justicia.

Nunca se sabrá el número de muertos que hubo ese día.
Junto a otro integrante del Cártel de Sinaloa, apodado “El Niño”, se desplazaban sobre el boulevard Enrique Sánchez Alonso, en una camioneta blanca, blindada, que el Cártel puso a su disposición para infundir temor y que estaba equipada con el fusil Barrett y un rifle
.50.
Según el vocero, el joven de 26 años murió en la refriega luego de que policías poncharon a balazos las llantas, para evitar que siguiera disparando y proteger con ello la vida de transeúntes y de las propias fuerzas armadas.
La misma versión sostiene que él y sus acompañantes bajaron de la unidad todavía disparando por lo cual se vieron forzados a repeler el fuego causando su muerte.
Otra versión que circuló en redes sociales, afirma que ambos jóvenes al no poder continuar su desplazamiento en la camioneta se rindieron, bajaron con las manos en alto y así, desarmados, fueron abatidos por la policía.
UN JOVEN QUE NO LOGRÓ
SOBREPONERSE A SU HISTORIA
Con lágrimas en los ojos, la profesora “Chayito”, quien le dio clases en la secundaria, sostiene que Giovanny “era un muchacho muy bueno”. No logró sobreponerse a su historia de vida. Luego la pobreza, el abandono y la injusticia hicieron el resto. “Se convirtió en sicario”.

Con la Barrett y la .50.
Entre sus amistades hay quienes recuerdan al joven moreno, delgado, trabajando en un asadero de pollos, en un diario ir y venir en su motocicleta.
Todo fue bien hasta un domingo, su día de descanso, “dio raite” a un amigo para que fuera a comprar el gas.
Según la versión de la policía, fue su amigo quien se le impuso para consumar un asalto por el cual fue procesado purgando varios años de prisión.
Luego otro ingreso a prisión, por robo que siempre aseguró no haber cometido. Ahí, la convivencia con delincuentes del Cártel de Sinaloa hizo su parte. El sistema penitenciario fracasó.
Giovanni abandonó de nuevo la prisión, pero ya no era el mismo. Salió para cumplir órdenes.
“Giovanny no era malo, era bueno en el fondo, desafortunadamente no tuvo la fuerza que necesitaba… no logró sobreponerse a su historia... el ambiente hizo su parte, lo llevó a la muerte”, reitera Chayito, su profesora.
LOS SICARIOS SE LLEVARON SUS MUERTOS
A diferencia de Giovanny cuya madre tuvo la oportunidad de recuperar su cuerpo de manos de las autoridades y brindarle sepultura, otros sicarios muertos en la refriega no tuvieron la misma suerte.
Las autoridades de la Fiscalía de Justicia, han reconocido que los integrantes del Cártel de Sinaloa, recogieron los cuerpos de sus compañeros caídos y se desconoce a dónde los llevaron.
“No se sabe si los enterraron en algún sitio, los dejaron entre el monte, a la intemperie. Es algo que no se puede saber, es parte de la investigación en curso, afirma extraoficialmente el vocero de la Fiscalía, quien reitera que en el marco de los enfrentamientos, “oficialmente”, murieron 14 personas; entre ellas 3 civiles, 10 sicarios y un elemento de la guardia nacional.
Sobre las bajas del Cártel de Sinaloa, es algo que no se sabe más, que tal vez nunca se llegue a saber, dice finalmente el entrevistado.
UNA RESPONSABILIDAD COLECTIVA
El problema que está detrás de lo acontecido nos debe hacer reflexionar como sociedad y algo de eso se percibió en los velorios referidos, culpa y pena por lo que no se pudo atender o no se quiso poner la voluntad suficiente para ello.
Se trata de una asignatura pendiente que tenemos como grupo social y sobre eso es que hay que poner la atención. Las pérdidas humanas duelen, por lo que sea, pero la razón debe ocupar su lugar y la responsabilidad se debe asumir.
 
 
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